Festival de Verona: Lana Kos, soprano con futuro

“Romeo y Julieta” de Gounod. L.Kos, V.Grigolo, A.Stroppa, C.Ricci, M.Bachtadze, G.Giuseppini, etc. Orquesta y Coro de la Arena de Verona. F.Micheli, director de escena. J.Tingaud, director musical. Arena de Verona.

Desde el veinte de junio hasta estas fechas se desarrolla en Verona uno de los festivales más populares del mundo. En el anfiteatro romano de la Arena, con un aforo que alcanza las 25.000 personas, se celebran estas “seratas” en plan masivo, con venta de “paninis” y cocacolas.  El público aplaude lo que le echen desde que por los altavoces se le instruye para que encienda las velas siguiendo una ya casi centenaria tradición. Ovaciona cada pasaje y bate palmas acompañando a la música en cuanto ésta se presta a ello. Las entradas de “poltronissima” superan la nada despreciable cantidad de 200€, cifra lejos de los bolsillos veroneses que pueden acceder por 24€ a las gradas no numeradas. De ahí que no resulten extraños los claros abundantes en esas exclusivas butacas próximas al escenario a menos que se representen títulos muy populares.

No lo es “Romeo y Julieta” de Gounod, aunque fue muy bien recibido dado que la tragedia se desarrolla en la propia ciudad de su la trama shakesperiana. La producción capitaneada escénicamente por Francesco Micheli huye de los tópicos veroneses que el día previo siguió Zefferelli en “Butterfly”, con un enorme andamiaje articulado en el que acaecen todo tipo de acciones paralelas, hasta la aparición de un coche alado del que salen llamas o las dos palomas amaestradas que acompañaron el agudo final de “Ah, leve toi soleil” del tenor, provocando el aplauso del público pero haciendo éste inaudible. La dirección de Jean-Luc Tingaud, que próximamente recalará en “La hija del regimiento” del Teatro Real, ofreció corrección, sin poder evitar los desajustes normales en un teatro abierto en el que coros y orquesta se multiplican.

Dentro de un reparto adecuado en todos sus papeles sobresalió la pareja protagonista. Es difícil reunir unos Romeo y Julieta ideales como aquellos Corelli y Freni de hace décadas, pero Verona lo consiguió. Vittorio Grigolo tiene 37 años pero su aspecto físico y sus energías, trepando por los andamios, se corresponderían con 25. Lana Kos, a punto de cumplir 30 años, parecía una Julieta de 18. Ambos protagonizaron un ideal, también en lo vocal, si bien hay que destacar a la soprano croata, valor seguro para el futuro dada su perfecta combinación de físico estilizado, musicalidad, voz de amplio caudal hasta al aire libre, timbre bello, extensión muy amplia de centro con peso y enorme facilidad en el registro alto. Estamos ante un nombre de gran potencial que hay que retener. Gonzalo Alonso

 

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